Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

La Batalla de Ponte Sampaio


Pablo Morillo, el coronel encargado de organizar las tropas denominadas La División del Miño, recibió una petición de ayuda de Cachamuiña, que se encontraba defendiendo Vigo. Se dirigió a Vigo y gracias a la ayuda de su ataque contra las tropas napoleónicas les obligaron a rendirse.

Morillo, decidió ir rumbo a Pontevedra, a lo que las tropas francesas se retiraron hacia Santiago de Compostela al enterarse del avance español. Tras el nuevo vuelco de la situación, Morillo recibió el encargo de cortar el avance francés y decidió plantar batalla en Ponte Sampaio (Santa María de Ponte Sampaio, Pontevedra).

Coronel Pablo Morillo.

Las tropas españolas cortaron dos arcos del puente sobre el río Verdugo y se atrincheraron en la orilla sur con la intención de detener el avance del Cuerpo de Ejército, mandado por el mariscal Michel Ney. Los defensores contaban con dos cañones facilitados por Antonio Gago, de Marín, y tres provenientes de Redondela. Al mando de la defensa del paso estuvo el alférez de navío Juan O'Dogherty Browne.

Puente Río Verdugo.

El 7 de junio, el mariscal Ney, al mando de 10.000 hombres, realizó un ataque frontal sobre el puente cortado, siendo rechazado con serias pérdidas. Al día siguiente, Ney ordenó a una parte de sus fuerzas que atacaran en Caldelas, dos leguas río arriba, cuyo puente no había sido destruido. Al otro lado del río, los paisanos de la Comarca de O Morrazo, Pontevedra y A Lama se atrincheraron con piedras y troncos de árboles. La batalla, al igual que en Ponte Sampaio, fue terrible. Los Mamelucos, la caballería de élite del ejército francés, cargaron en tres ocasiones contra los voluntarios gallegos, que los rechazaron en otras tantas ocasiones.

Mamelucos de Napoleón.

El día 9, Ney convocó consejo de sus oficiales y decidió la retirada. Esta fue penosa porque el ejército francés resultó acosado por los guerrilleros que atacaban y mataban a los soldados rezagados. Las tropas de Ney se reunieron en Lugo con las de Jean de Dieu Soult que habían tenido que abandonar Portugal, y todos juntos se retiraron de Galicia en julio de 1809. El choque supuso la definitiva evacuación de Galicia por parte del ejército napoleónico y la creación de un nuevo frente para sus armas.

Santa María de Ponte Sampaio, Pontevedra.

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