Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

La Santa de Gonzar


Josefa de la Torre fue una mujer gallega que vivió entre 1773 y 1848. Pertenecía a una familia de labradores acomodados y fue católica devota. Hasta los 33 años no se tienen datos médicos de ella. A partir de ese momento, en 1806, viviendo en la parroquia de Gonzar con sus tres hijos y su suegro, y ya viuda, sufre un cuadro de desmayos y diarrea tras una exposición al frío y la lluvia y un conflicto con su suegro. 

Parece ser que ese disgusto fue el inicio de la enfermedad. Los síntomas remitieron a los dos días, pero volvieron cuando a las dos semanas falleció su madre. Luego sufrió un edema que la mantuvo encamada dos años y comenzó a no tolerar el alimento, vomitando cada vez que comía y bebía. Poco a poco dejó de hacerlo ingiriendo sólo la hostia sagrada. Pierde el sentido de la vista y el olfato y durante el resto de su vida, hasta los 75 años, se mantiene en esta situación, postrada en la cama en posición fetal y rompiendo su silencio sólo con su confesor. 

El hecho de que Josefa estuviese tantos años sin comer la transforma a los ojos del pueblo en una santa. La noticia se extiende y llegan personas de toda Galicia, incluso Castilla, Asturias y Portugal a visitarla, buscando en ella el milagro a sus problemas. 

El primer informe médico sobre la "espiritada" está fechado en 1838 y lo realizó el doctor Varela de Montes, una figura esencial en la Facultad de Medicina de Santiago en el siglo XIX, tras velar a la enferma durante trece días. En este informe, el médico da fe de que la enferma no se alimenta, pero desmiente la intervención divina. 

Josefa de la Torre, la Santa de Gonzar

 Pero su historia, fascinante y compleja, ya había sido objeto de todo tipo de estudios y debates. No en vano ha pasado a la literatura médica como el primer caso documentado de anorexia.
En realidad sufría una inedia crónica, una forma de ayuno absoluto, según el informe realizado en 1838 por José Varela Montes, la gran figura de la medicina de la época en España y Galicia. El caso de la también conocida como Espiritada de Gonzar fue debatido en 1995 por la sección de Etnomedicina del Museo do Pobo Galego y más tarde fue objeto de un artículo científico por parte de los psiquiatras M. Fuentes Barco, S. García Piñeiro y T. Angosto Saura, del hospital Xeral-Cíes de Vigo.

HISTORIA:

Josefa de la Torre llevaba una vida rutinaria en Gonzar con sus tres hijos y su suegro hasta que un día de 1808 sufrió un cuadro de paroxismo, desmayos y diarrea tras una discusión con su suegro y una exposición al frío.
A partir de entonces dejó de comer y beber hasta el punto de que sus vecinos comenzaron a considerarla como una santa y en torno a su casa se organizaban excursiones de peregrinos llegados de toda Galicia, Castilla, Asturias y Portugal. Acudían enfermos y locos para que los curase, hasta que el obispo de Santiago, Rafael Vélez, ordenó una investigación.
Primero envió a cuatro curas, luego al Ejército y más tarde al doctor Varela Montes para que estudiasen su caso. Trece días estuvo con ella el afamado galeno y, efectivamente, comprobó que no ingería ni un bocado, ni una gota de agua. Varela Montes descartó que se tratase de una intervención divina y a la hora de explicar su inedia desarrolló una curiosa teoría sobre el proceso metabólico que, según los psiquiatras de Vigo que analizaron el hecho, puede resumirse en una frase: «Josefa no necesita comer porque tampoco consume energía». «La enferma -escribió el médico en un texto recogido en el libro de Díaz-Fierros- sin alimentarse y sin gastarse vive en un círculo de movimiento de partículas nutritivas que se desprenden, son de nuevo elaboradas, descansan?, para volver de nuevo a ocupar el mismo lugar, y así sucesivamente». Del caso también se ocupó el médico de la Corte Logú y Zelada, que expuso su propia teoría y rebatió parcialmente la del médico gallego. Lo que parece claro es que el ayuno de Josefa no fue absoluto. «Se encontraron restos de comida en su cuerpo, por lo que creemos que, de manera muy hábil, debía alimentarse en algún momento del día», apunta el psiquiatra Tiburcio Angosto

Josefa de la Torre, la Santa de Gonzar

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