Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

María Wonenburger, una gran matemática gallega


María Wonenburger nació en la localidad coruñesa de Montrove, Oleiros, el 19 de julio de 1927. De familia con ascendientes alsacianos, lo que explica su primer apellido, sintió una gran pasión por las matemáticas desde muy pequeña, y aunque sus padres querían que estudiase una ingeniería para continuar el negocio familiar (una fundición) ella se inclinó por las matemáticas. 

Instalada en la famosa Residencia de Señoritas de la calle Fortuny de la capital española, realizó sus estudios universitarios en la Universidad Central de Madrid (hoy Universidad Complutense), donde también comenzó su doctorado. Como anécdota de sus años de estudiante se cuenta que ella no tomaba apuntes, pero sus compañeros les traían los suyos para que se los corrigiera.



La primera convocatoria de las becas Fulbright llevó a María a los Estados Unidos, un viaje que realizó en el barco Constitution, y allí acabó su doctorado en 1957 en la Universidad de Yale con el prestigioso algebrista Nathan Jacobson.

Regresó tres años después a España, becada por el Instituto de Matemáticas Jorge Juan del CSIC, entonces el referente nacional, para volver a cruzar el charco, al finalizar esta beca, para pasar seis años en Canadá, donde tuvo como primer estudiante de doctorado a Robert Moody. En ese momento, María era la única mujer entre el profesorado, y fue Moody el que solicitó su supervisión. Volvió después a Estados Unidos, donde le ofrecieron una cátedra en Buffalo, Indiana, confiando en que allí su madre podría visitarla con más facilidad. Precisamente para cuidarla, en 1983 regresó a España, en un momento álgido de su carrera científica. En esos momentos tenía 56 años y habría podido brindar un gran servicio a la incipiente matemática española de entonces, pero prefirió retirarse a su Galicia natal.

El trabajo de investigación de María Worneburger se centró en la Teoría de Grupos, una de las áreas más apasionantes de las Matemáticas. Obtuvo una gran cantidad de resultados, aunque quizás los más conocidos se centran en las llamadas álgebras de Kac-Moody, que han tenido importantes aplicaciones en Matemáticas y Física. Su trabajo ha sido siempre muy bien valorado por la comunidad matemática internacional.

Inexplicablemente, María era una gran desconocida en nuestro país. María Wonenburger murió en La Coruña el 14 de junio de 2014.



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