Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

Castillo de Doiras


El Castillo de Doiras está situado en la parroquia de Vilarello, Cervantes, Lugo. Está situado en una colina en el margen del río Cancelada.

La planta del Castillo es rectangular y destaca su Torre del Homenaje de 15 metros de altura. El estado de la muralla y del exterior de la fortaleza está perfecto, con muros de 8 metros de alto y 1,5 metros de ancho.

Desde el año 1994 es considerada como Bien de Interés Cultural dentro del catálogo de monumentos del patrimonio histórico de España.

Castillo de Doiras

La historia

En el castillo de Doiras moraba un caballero de nombre Froiaz, con dos hijos Egas y Aldara . El hijo de otro señor de un castillo cercano se enamoró de Aldara. Su amor fue correspondido y con el consentimiento de los padres se anunció la boda. Pero una tarde, Aldara desapareció del castillo. Padre y hermano, criados y escuderos, e incluso su enamorado acompañado de sus gentes, fueron en su busca por montes y bosques, por chozas y caseríos...Después de algunos días de búsquedas infructuosas consideraron definitiva la pérdida de Aldara imaginándosela malherida por algún jabalí, algún oso o devorada por los lobos.


Un día Egas, estando de caza, divisó a una hermosa cierva blanca. De un único y certero disparo terminó con la vida del animal, pero no se había percatado que era imposible llevarla al castillo por su peso excesivo (o tal vez, porque la nieve dificultaba el transporte), así que le cortó la pata delantera (para señalar que el animal le pertenecía o para mostrar un trofeo que diese cuenta de su hazaña). Y cuando fue a mostrarle a su padre la pata de la cierva, contándole el éxito obtenido, atemorizados, vieron cómo lo que Egas sacó de la bolsa fue una mano; una mano fina, blanca, suave; una mano de doncella hidalga. Y en uno de los dedos de aquella mano relucía un hermoso anillo de oro con una piedra roja.

Castillo de Doiras.

Froiaz y Egas se acordaron de que aquel era el anillo de Aldara. Con ánimo dolorido corrieron hacia la cima del monte, hacia el lugar donde Egas había matado a la cierva. Allí encontraron, tendido en el suelo el cadáver de Aldara, a quien le faltaba una mano.

Según cuenta la historia, algún moro debió de encantarla en figura de cierva, y la muerte se encargó de devolverla a su estado natural, doncella. Pero jamás se pudo saber el motivo.

Castillo de Doiras.

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