Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

El carro gallego


El carro tuvo su época en la que estaba construído integramente de madera, no tenía piezas metálicas, incluso hay referencias de cuando se empezaron a incorporar los herrajes al carro, que había rivalidad entre los más puristas que defendían el carro construído totalmente de madera, frente a los que incorporaban hierro.

Es un hecho que la incorporación del hierro al carro, para clavos, chantois, gardamontes o gatas da cabezalla, vino a mejorar su funcionamiento, haciéndolo más resistente y duradero y quedando mejor adaptado para determinados terrenos muy difíciles. El hierro hizo que se espaciaran más las tareas de mantenimiento, como cambios o reparación de ruedas, y que el carro tuviera una vida más larga.

Carro Gallego.

Dependiendo de la zona las maderas utilizadas en la construcción del carro podían variar, siendo las más utilizadas el roble y el abedul, aunque también se usaban otras como el sauce, el castaño, el aliso o el fresno.

Los carros de eje móvil son más primitivos que los de eje fijo, son más robustos y menos veloces aunque más fáciles de construir. Probablemente su sencillez y facilidad para construirlos y repararlos, aún sin ser especialista en el trabajo con madera, junto con su robustez, sean algunos de los motivos de la supervivencia de este tipo de carros en determinadas zonas a lo largo de la historia.

Carro Gallego.

El jesuíta P. Jalhay identificaba, en 1926, en un conjunto de petroglifos encontrado en el lugar conocido como Outeiro de Morouzo (Pedornes, Oia) un carro muy interesante y quizás único en su género en el arte rupestre conocido, tirado por dos animales montados por jinetes.

Recientemente los arqueólogos Alberte Reboreda y Eduardo Breogán dieron a conecer la estela del guerrero de Pedra Alta encontrada en Castrelo do Val (Ourense) en la que además de la panoplia o equipamiento ideal de un guerrero aparece grabado en la parte inferior un carro de similares características a los del suroeste peninsular. Dicha estela de la Edad del Bronce se data entre los años 1200 - 1000 a. C. y documenta por vez primera la presencia del carro en Galicia.

Carro Gallego.

En las Teixugueiras (Cartelle, Ourense), el recorrido que realiza el carro del Meco cada martes de carnaval recuerda el linchamiento que los vecinos hicieron del enviado del rey que había llegado a la localidad a cobrar las rentas una vez que había expirado el plazo estipulado en el contrato foral de la “vida de tres señores reis”.

Carro Gallego.

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