Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

El Tardo


El tardo es un duende de la mitología gallega, similar al trasno pero mucho más malévolo.

Es pequeño, peludo y con muchos dientes. Su piel es de color verdoso y sus ojos son redondos y negros. Tiene barba y va vestido con ropas viejas y un gorro rojo. Se diferencia de otros duendes porque lleva una pequeña y afilada espada. Acostumbra a vivir bajo tierra y aprovecha la oscuridad de la noche para entrar en las casas, y así, sentarse sobre el pecho de las personas dormidas, provocándoles dolor y terribles pesadillas.

Para librarse de él basta con dejar un cuenco con granos de maíz o algún otro cereal. Como es muy curioso, irá a ver el cuenco y empezará a contar los granos, pero como sólo sabe contar hasta cien, volverá a empezar una y otra vez y así pasará la noche sin molestar, desapareciendo al amanecer.



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