Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

La Cueva de Eirós


Esta cueva prehistórica está situada en el ayuntamiento de Triacastela, Lugo. Contiene un importante yacimiento arqueológico del Paleolítico Medio con más de 35 000 años de antigüedad. En su interior se encontraron restos de Homo Neanderthal y Homo Sapiens. La cueva Eirós conserva la única secuencia del noroeste de la Península Ibérica donde se puede estudiar la transición entre los últimos neandertales y los primeros humanos modernos.

Se han llegado a encontrar desde pinturas rupestres hasta cerámica decorada. En una de las excavaciones en Cova Eirós, dirigida por el catedrático de la Universidade de Santiago de Compostela, Ramón Fábregas, ha sacado a la luz una aguja en hueso y una azagaya de 12 centímetros, una pequeña lanza decorada con tres líneas grabadas en zig zag, también sobre el hueso de un animal aún sin precisar. Atada a un mástil, era una herramienta de caza, un proyectil. 

Pintura en Cova Eirós.

Ya en los años ochenta y noventa, el yacimiento de Triacastela anunciaba importantes hallazgos. El descubrimiento de restos de oso de las cavernas, bien adaptado a las frías temperaturas del noroeste en el último período glaciar (110.000-10.000 años antes de Cristo), eran un buen presagio. Este animal, que habitaba en la profundidad de las cuevas, es característico del Paleolítico Superior, marcado por la aparición del homo sapiens, cuya presencia en Cova Eirós ha dejado un largo rastro de señales: útiles de caza tallados a partir de una arista natural, puntas de sílex y cristal de roca o adornos personales, como un colgante de diente de zorro datado en 26.000 años, la época más dura de la glaciación. A pesar del rigor del clima, Cova Eirós seguía habitada. Sus moradores se preocupaban no solo de construir herramientas de calidad sino también de dotarlas de valor estético. El paso con respecto a la etapa anterior, el Paleolítico Medio (entre 130.000 y 33.000 años antes de Cristo) fue abismal.

También se ha encontrado un colgante de diente de zorro en el 2009 de los que hay pocos en todo el Cantábrico. El hallazgo es importante no solo por su rareza sino también porque el uso de huesos revela un alto grado de grado de exigencia técnica. El hombre neandertal usaba herramientas de peor calidad, normalmente cuarzos y cuarcitas de los arroyos cercanos. El sapiens se desplazaba más. La incógnita ahora es saber hasta dónde llegaban los hombres de Cova Eirós, cazadores recolectores, para saciar sus necesidades.

Colgante de diente de Zorro de Cova Eirós.

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