Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

La Reina Lupa


Según cuenta la leyenda de la traslación del Apóstol Santiago, recogida en el Códice Calixtino, se trata de una mujer viuda, de noble linaje, lozana y muy elegante. Los que la conocieron dicen que era una dama con aires lejanos de diosa, y que en ocasiones utilizaba como vivienda una fortaleza erguida en el castro de Francos el Lupario, una de sus múltiples propiedades. Cuentan que tenía poderes de maga, pues más de un lugareño cuando se encontró con ella la vio hilando; característica, eso dicen, de las brujas de entonces.

La leyenda dice que los discípulos portadores de los restos de el Mayor acudieron a esta reina, que en ocasiones moraba en un castillo sito en la cumbre de un monte en la parroquia de San Xoán de Calo, ayuntamiento de Boqueixón (A Coruña). Era un castillo-fortaleza rodeado de una gran muralla y de un infranqueable foso. 

Cuentan que en él cabía un escuadrón de cuatro mil hombres. Cuando los discípulos se acercaron a ella para pedirle un lugar en él que enterrar al Apóstol, ella los engañó y los envió junto al legado romano que vivía en Dugium, en el mítico valle de Duio, entre las playas de Rostro y Langosteira y muy cerca del Cabo de Finisterre, en la zona alta de la provincia de A Coruña. 

Este hombre, sin pensárselo dos veces, los metió en prisión; mas ellos, dicen que gracias a la ayuda divina, huyeron con todo primor de ella. Volvieron los discípulos a solicitar la ayuda de la reina Lupa, y ésta, engañándolos por segunda vez, les dijo que en el monte Ilicino o Pico Sacro había unos bueyes con los que llevar el carro donde reposaba el cuerpo del difunto Santiago. 



Mas ellos se encontraron con unos toros bravos y con unas mortíferas serpientes, que los atacaron ferozmente. Testimonia la tradición que los discípulos los dominaron con el simple ritual cristiano de la señal de la cruz. A la vista de los milagros presenciados por ella, la reina Lupa se convirtió al cristianismo y les concedió un lugar ubicado en los confines de la Amaea, hoy A Amaía, valle hermosísimo en las proximidades de Santiago. De este modo dicen que nació Santiago de Compostela, el lugar del definitivo descanso del Apóstol. Por esta conjunción de razones, el monte Ilicino tomó el definitivo nombre de Pico Sacro.

¿Te ha gustado? Pues no dudes en compartir y twittear para que todos tus amigos sepan de las tradiciones y leyendas de Galicia. Si además te suscribes podrás recibir todas nuestras novedades.





-