Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

Las bodas celtas


Según los celtas, dos almas se unen para que sus fuerzas y cualidades se dupliquen y suplan sus carencias y defectos con el apoyo y aprendizaje del otro. Como casi todas las costumbres celtas, el rito completo es un tanto desconocido ya que todo lo que se sabe es gracias a historiadores romanos como Diodoro de Sicilia.

Las uniones conyugales solían asociarse a la Fiesta de Beltane (el 1 de Mayo) que significa "El fuego de Bel" en referencia a Bel, el Dios del Fuego. Una fiesta muy relacionada con los ritos de fertilidad. Además de Beltane, Lughnasadh (en Agosto) era época de casamientos e incluso era costumbre celebrar bodas durante la luna llena. Lughnasadh marcaba el comienzo de las cosechas, la maduración de las primeras frutas, y además, fue tradicionalmente un tiempo de reunión de la comunidad.

Todos sabemos la expresión "Luna de Miel", cuando alguien se casa, pues esa expresión es una costumbre que se originó entre los celtas. Según se dice, el origen se debe a que los novios observaban durante varios días la luna mientras bebían licor de miel durante los 30 días que seguían a la boda. Se hacía como ritual de alianza entre iguales, que debía comenzar en los mejores augurios, purificación y fortaleza posible.

Cuando se celebraba una boda celta, los druidas eran comvocados para dar su bendición, pero ojo, no confundamos al druida con el sacerdote cristiano, nada que ver.



Cuando una mujer celta entraba en una edad considerada apta para el casamiento (siendo para las mujeres a los 12 y para los hombres a los 14) se organizaba un gran festín al que se invitaba a todos los jóvenes solteros. La muchacha, tenía que escoger al que previamente ya había elegido y le ofrecía agua para que el joven se lavara las manos. Este protocolo era el abierto compromiso público de que ambos se amaban y deseaban enlazar sus vidas para siempre.

Al celebrarse los esponsales, todos los parientes de la pareja estaban presentes puesto que era un hecho de suma importancia para todos, en los que llegaban a acuerdos entre ambas familias para fijar la dote, sin importar la clase social a la que pudieran pertenecer.

El hombre que se desposaba debía aportar la Coibche (precio simbólico por su futura esposa) y esta iba destinada al padre de la pretendida, pero solo si la mujer se casaba por primera vez, si era el segundo matrimonio, el padre unicamente recibiría 2 tercios de la dote y el tercio sobrante se lo apropiaba la pretendida. En el caso de ser la tercera boda, el padre recibiría la mitad y la pretendida el resto, y así sucesivamente. 

En caso de que el padre hubiese fallecido, el derecho a la dote pertenecía al hermano mayor de la desposada, pero solo tenía derecho a la mitad de lo que le hubiese correspondido al padre. Algunos autores romanos citan antiguas leyes que hablaban de que la Coibche podía ser pagada en cómodos plazos anuales.

Boda celta celebrada en Cedeira.

¿Te ha gustado? Pues ya sabes, comparte y twittea para que todos tus amigos lo sepan y si además te suscribes podrás recibir todas nuestras novedades.





-