Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

Molinos de O Folón


Se encuentran situados en el municipio de El Rosal, Pontevedra, entre los lugares de Martín y Fornelos. Están en la ladera del Monte Campo do Couto desde el que se puede contemplar todo el valle del Rosal, de la desembocadura del río Miño y del Monte de Santa Tecla.



Son un grupo de 60 molinos en cascada que están declarados Bienes de Interés Cultural por la Xunta de Galicia al constituir parte del rico patrimonio etnográfico de la comarca del Bajo Miño, que ya eran mencionados en documentos del siglo XVIII.

Los 60 molinos se encuentran divididos en dos tramos que reciben dos nombres diferenciados:
  • Los molinos del Folón, 36 construcciones en la vertiente del Folón, por donde discurre el riachuelo también llamado Folón.
  • Los molinos del Picón, 24 de la vertiente del río Picón.


La mayoría de ellos tienen una estructura de dos plantas, en la inferior se puede ver aún la maquinaria en la que actúa la fuerza del agua; en la planta superior es donde se poden encontrar las muelas de moler el grano comúnmente hechas de piedra. Los primeros molinos conservados datan del siglo XVIII y XIX, como se puede comprobar, por ejemplo, en el molino número 11 que recoge la datación más antigua: Año 1702, o el molino número 16 que recoge el año 1715.



Son edificaciones hechas de piedra, construidas en pendiente al lado del río para aprovechar toda la fuerza del agua con el fin de moler el grano. En ello se molía tanto grano de maíz, de centeno o de trigo para hacer harina. En el exterior alguno de ellos conservan pías usadas coma abrevaderos y comederos de animales, como en el molino número 5 con un cobertizo para las caballerías.



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