Cultura Galega Adiós, ríos; adiós, fontes; adiós, regatos pequenos; adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos. (Rosalía de Castro) Comería a túa alma coma quen come un ovo doce novo, perfecto microcosmos no seu óvalo de nacre. (Estíbaliz Espinosa) Idioma meu, homilde, nidio, popular, labiego, suburbial e mariñeiro, que fas avergoñar ó burgués, ó señorito i o tendeiro. (Manuel María Fernández) Ás veces fáltannos palabras e ás veces sóbrannos, ás veces fáltanos o tempo de dicilas e ás veces pásanos o tempo de calalas. (Baldo Ramos) Os soños cantan coa gorxa xeada, como esclavos fan tocar os tambores. (Manuel Rivas) Mexan sobre nós e temos que dicir que chove. (Castelao) Díxenlle á rula: Pase miña señora! E foise polo medio e medio do outono por entre as bidueiras sobre o río. (Álvaro Cunqueiro)

Vikingos en Galicia


En esta nuestra tierra galega, resulta casi imposible contabilizar la pléyade de pueblos, invasores o simples visitantes, que nos han "visitado".

Vamos a dedicar unas pocas líneas a hablar de esos vikingos, piratas segundones de casas nobles escandinavas o danesas que se autodenominaban “Wikings” (reyes del mar) y que reclutaban gente armada para echarse al mar al saqueo y robo de diversas costas.

Uno de ellos fué Howich o Bjoern Cote-de-fer, quién desembarcó con sus hombres en Farum brigatium siendo repelidos por las fuerzas de los condes gallegos Scipion, Sonna, Pedro, Gatón, Froila y Hermenegildo, matando a muchos vikingos y hundiendo setenta de sus naves. ¡Tremendo varapalo!

Entre el 858 y el 860, Hastings y Bjoern Jernside se adentran en la ría de Arousa con cien naves. Saquean Iria y cobran rescate a Compostela. El conde Don Pedro les dió su merecido y les obligó a volver al mar que los había traído.

No contentos con este desastre y, seguro que azuzados por el hambre, llegaron años más tarde cien naves capitaneadas por Gunderedo, quien arriba a la ría de Arousa, asesina al obispo de Iria y a continuación saquea e incendia dieciocho villas. El conde González Sánchez vencerá a los vikingos y dará muerte a Gunderedo. Otra vez de vuelta al mar.

Por último llega el más importante de todos ellos: Olaf Haraldson. Desembarca en la desembocadura del Miño en A Guarda en 1014. Saquea Tui y la incendia llevándose prisionero al obispo y clero. Prosiguió con su destrucción hasta que Alfonso V le venció y le obligó a reembarcarse. Años después Olaf Haraldson será canonizado y convertido en San Olaf, patrón de Noruega. Milagros de la iglesia.

Vikingos

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